No se si debería escribir todo esto, es una forma de hurgar más en la herida y de hacerme daño pero siento que debo.
Van a hacer 7 meses desde que mi felicidad ha ido disminuyendo a medida que pasan los días. Necesito ser feliz, quiero ser feliz pero no puedo.Una persona a la que siempre he querido mucho (a pesar de sus defectos como todo ser humano) ya no está aquí conmigo; mi padre.
A todo el mundo nos llega la hora, es ley de vida. Aita, tú marchaste sin aviso alguno a nadie. Se me hace imposible creer y hacerme a la idea de que no puedo abrazarte, besarte, hacerte rabiar, aguantar tus regaños, poderte decir otra vez más que te quiero.
Sé que hemos tenido nuestras broncas, ha habido veces en las que hemos estado sin hablarnos, pero créeme; prefiero un millón de veces eso al que estés tan lejos de mi para siempre.
Hace apenas un par de semanas que fueron las navidades y es una época muy dcífil para mi. Las navidades son para pasarlas con quien quieres y te quiere y aunque así haya sido, se sentía tu vacío.
Hace apenas un par de semanas que fueron las navidades y es una época muy dcífil para mi. Las navidades son para pasarlas con quien quieres y te quiere y aunque así haya sido, se sentía tu vacío.
La gente dice que más allá de la vida hay otra vida mejor, que desde donde estés ahora mismo me estas cuidando y viéndome, que sigues queriéndome. Pero... ¿Y si todo eso que dicen es mentira? No lo puedo saber. Me encantaría poder sentirte aquí conmigo, me encantaría poder escuchar de nuevo lo que me dijiste hace unas semanas en sueños "Irati, aunque yo haya fallecido, yo sigo ahí contigo a tu lado cuidándote". No sabría decir si esas palabras me hacen más fuerte o me debilitan.
Estos son uno de esos momentos en los que dan ganas de inventar una máquina del tiempo para poder retroceder hasta ese 15 de junio y poder estar de nuevo el rato que estuvimos. Me diste los cascos, me hiciste rabiar para hacerme creer que tu estabas más moreno que yo, me acercaste en coche hasta casa y me diste un beso y me dijiste que te llamase esa noche. Te llamé tal y como me dijiste. Tú estabas feliz, contento, con tus amigos. Tus últimas palabras; "nena. llámame mañana que hay mucho ruido y no te escucho apenas".
Eso fue todo.
¡Quien me iba a decir que ya no volvería a escuchar nunca más tu voz!
Se me hace mucha cuesta arriba todo esto. Es muy duro aita. No se puede explicar con palabras como me siento por dentro.
La de veces que nada más llegar a casa me entran ganas increíbles de coger el móvil y marcar tu número con ilusión de que sigues aquí...
Que no se que más puedo escribir aquí, en un trozo de papel virtual de un ordenador. ¡Me es imposible expresarme! ¡Que los ojos me arden cada vez que pienso que no te tengo aquí y que nunca te volveré a ver!
Aita, que te hice muchas promesas en su día y que haré todo lo posible por cumplirlas y que si me estás viendo desde allí arriba, te juro que intentaré que saques una sonrisa gracias a mí, que me veas intentando ser feliz con la gente que me rodea y me quiere como tú lo has hecho en estos 18 años y que conseguiré que puedas decir; "nena, estoy muy orgulloso de ti."
¡Que te quiero mucho, joder!♥
Que nadie lo ponga en duda.