viernes, 1 de abril de 2016

Llegan momentos en los que decides tomar una decisión que hace que tu vida de un giro de 180 grados. Pones punto y final a todo,  intentas crear un antes y un después... ¿pero qué? ¿acaso sirve de algo? Estoy harta de que todo me tenga que salir mal. No entiendo por qué no puedo encontrar a alguien que me valore tal y como soy. Creo que tan mal no me porto con la gente como para tener que recibir estos desprecios. No sabes todas las veces que me arrepiento de haber mandado todo a la mierda, de haber perdido lo que más quería por tu culpa... ¿Y todo para que? Para que me demuestres que no eres el chico que tanto prometía, ese chico que parecía ser perfecto...
Espero que el tiempo ponga a cada uno en su lugar y que el destino no se equivoque llevándome a brazos de la persona equivocada. Te querré con locura, pero mi paciencia tiene un límite y estas rebasando la línea que separa esas dos posiciones. Intento no explotar, pero te lo juro que ya no puedo mas. Con lo feliz que era hace unos meses y tuve que ser tan estúpida de acabar contigo. Bastante tuve que aguantar y sufrir en su día como para que ahora por tu culpa tenga que acabar día y noche llorando, lamentando el hecho de haber acabado así. Solo te pido que valores cada día, cada minuto, cada segundo a mi lado ya que puede que no sean eternos.